En publicaciones anteriores hablamos sobre MQTT (MQ Telemetry Transport), cuándo fue creado y cómo funciona el protocolo de intercambio de mensajes entre máquinas (M2M). En este artículo nos centraremos en conocer cuál es el papel que juega en la comunicación de dispositivos IoT.
La forma en que los dispositivos se comunican es tan importante como los datos que generan. En el ámbito del IoT, la conectividad debe ser ligera, rápida, confiable y escalable, especialmente cuando hablamos de sensores distribuidos, redes móviles o entornos con limitaciones energéticas. Aquí es donde entra en juego MQTT, uno de los protocolos de comunicación más utilizados en el IoT moderno.
¿Qué es MQTT?
Ya sabemos que el protocolo de comunicación MQTT fue creado en 1999 y que se trata de un protocolo de envío y recepción de mensajes M2M (machine to machine). Este protocolo utiliza un intermediario, llamado broker, que es un núcleo central que recibe y envía la información.
A diferencia de otros protocolos, MQTT es un protocolo controlado por eventos: los datos solo se transmiten cuando hay información nueva que enviar. Esto mantiene el volumen de tráfico al mínimo. Otra forma en que MQTT minimiza sus transmisiones, es con un tamaño de mensaje pequeño, con un encabezado fijo de apenas 2 bytes y la carga útil del mensaje máxima de 256 MB, lo que lo convierte en un protocolo extremadamente ligero.
Características que lo hacen ideal para la comunicación M2M y dispositivos IoT.
El MQTT tiene varias características que lo hacen ideal para la comunicación M2M y dispositivos IoT:
- Ligereza: Requiere muy pocos recursos de red y computación. Ideal para sensores con poca capacidad de procesamiento.
- Eficiencia: Solo transmite lo necesario.
- Persistencia: Puede asegurar la entrega incluso si la conexión se interrumpe brevemente
- Bajo consumo: Al necesitar menos recursos, permite a los dispositivos trabajar durante más tiempo en baterías.
- Escalabilidad: Puede gestionar miles de dispositivos publicando y recibiendo datos sin saturar la red.
MQTT fue estandarizado en 2013, como protocolo de código abierto por OASIS (medio de la organización para el avance de estándares de información estructurada), acelerando su adopción en entornos industriales, domésticos y urbanos.




