En muchos proyectos IoT, la conectividad se resuelve de forma rápida utilizando tarjetas SIM convencionales. Es una solución sencilla, económica y aparentemente suficiente para poner en marcha un sistema. Sin embargo, esta práctica puede generar problemas técnicos importantes… y ahora también regulatorios.
¿Qué está cambiando en la conectividad IoT?
El número de dispositivos conectados ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Sensores, gateways, maquinaria industrial, sistema de monitorización…todos ellos necesitan conectividad. Y esto está generando un problema: se está utilizando numeración móvil tradicional (la de los prefijos 6 y 7) para IoT.
Tal y como recoge el diario Cinco Días, la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ha aprobado un plan para evitar el agotamiento de la numeración telefónica en España, impulsado principalmente por el crecimiento de dispositivos IoT y M2M que utilizan números móviles condicionales.
Como solución, a partir de julio de 2026 los dispositivos IoT deberán utilizar numeración específica (prefijo 59 y 13 cifras), dejando de usar numeración móvil convencional. Además, se establece un periodo de transición hasta 2031 para adaptar los sistemas existentes.
Más allá de la normativa
Una tarjeta SIM convencional está diseñada principalmente para la transmisión de datos en dispositivos móviles de uso personal. En cambio, las SIM M2M están fabricadas con materiales más resistentes, capaces de operar en ambientes hostiles, y están orientadas a la comunicación directa entre dispositivos.
Las SIMs de consumo no están preparadas para entornos industriales y presentan limitaciones que a menudo solo se evidencian cuando el sistema falla. Entre los problemas más habituales se encuentran:
- Conexiones inestables en entornos con cobertura variable
- Dependencia de un único operador sin posibilidad de conmutación
- Dificultad para gestionar grandes volúmenes de dispositivos
- Limitaciones en el control del tráfico de datos
- Falta de mecanismos de seguridad específicos
En sistemas críticos, estos factores pueden comprometer la operatividad. En muchos casos, estas limitaciones no se detectan en fases iniciales del proyecto, sino cuando el sistema ya está desplegado en producción. Esto puede derivar en paradas no planificadas, pérdida de datos o costes adicionales de mantenimiento y rediseño.
¿Qué debería tener una solución de conectividad IoT adecuada?
La conectividad IoT permite que dispositivos, sensores y sistemas industriales se comuniquen de forma autónoma a través de redes móviles específicas (M2M, LTE-M, NB-IoT). Para evitar estos problemas, es necesario tener en cuenta la conectividad como parte del diseño del sistema desde el inicio y apostar por soluciones específicas para entornos IoT:
- Uso de SIM M2M o eSIM industriales
- Conectividad multioperador para garantizar cobertura
- Gestión remota centralizada de dispositivos
- Control del consumo de datos y generación de alertas
- Mecanismos de seguridad avanzados (APN Privado, VPN, etc.)
La conectividad en IoT ya no es solo una cuestión técnica, sino una decisión estratégica. Elegir la solución adecuada desde el inicio no solo evita problemas regulatorios, sino que garantiza la fiabilidad, seguridad y escalabilidad del sistema a largo plazo.




